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A mitad del otoño empiezan las primeras nieves. Como siempre South Park se viste de blanco y los habitantes sacan abrigos, gorros y guantes, pero sobre todo las palas para despejar sus entradas. Pero la gente de este pequeño pueblo de montaña está demasiado acostumbrada al frío y nadie les impide seguir con sus vida cotidiana.
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Chiens sauvages putain [Priv. Christophe]

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Chiens sauvages putain [Priv. Christophe]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 13, 2014 4:09 am

Era de esperarse que al mudarse a aquel pequeño pueblo quisiese examinar los alrededores una vez que se estableciera en su hogar, tomando las previsiones necesarias para abrigarse bien y poder enfrentarse a aquel manto de nieve blanco que helaba el ambiente. Los copos caían con gracia desde las mullidas nubes que cubrían el cielo y se aglomeraban en el cabello lacio del joven parisino, quien terminaba por sacudirse el cabello una y otra vez en vanos intentos de mantenerlo libre de nieve.

Tras haber caminado por varios minutos y pasar por al lado de la iglesia notó un camino de tierra rodeado de unos pocos árboles y arbustos, llamando por completo su atención. No tenía tan mal aspecto y tampoco parecía ser peligroso, había escuchado que el pueblo carecía de personas que pudiesen dedicarse a robar o abusar, así que decidió aventurarse entre la maleza.

Conforme avanzaba notó cómo una ligera niebla se hacía presente a la altura de sus tobillos, mirando nada más hacia el suelo hasta que el suelo bajo sus pies ya no consistía en tierra sino en pequeñas piedras de color gris. Deteniéndose ante el cambio levantó la mirada y se sorprendió al ver un gran estanque frente a él. Sus aguas eran turbias y su extensión era casi indefinible a causa de la neblina, pero eso no impidió que Guy se quedara un momento observándolo, disfrutando de la tranquilidad que el lugar le ofrecía.

Apenas se disponía a encender un cigarrillo cuando un sonido entre los arbustos llamó su atención, tensándose y preparándose para defenderse en caso que pudiera ser alguna clase de peligro. Para su suerte, lo que salió de los arbustos parecía ser un perro callejero, se veía bastante sucio y desconcertado mientras olfateaba el suelo. Guy dio unos cuantos pasos hacia atrás para apartarse cuando vio al animal gruñirle a la nada y correr en dirección contraria. ¿Qué mierdas había sido eso?

Prefiriendo evitar problemas dio media vuelta para irse, hasta escuchar un fuerte golpe seguido de un aullido y... ¿Eso era acento francés? Podía jurar que había escuchado a alguien hablar aquel idioma. Tal vez...

Tomado una rápida calada y dejando salir el humo por sus fosas nasales se dirigió en dirección a la algarabía, asomándose entre los arbustos para divisar a un chico castaño con una pala entre manos, frente a él un par de perros salvajes mostrando los colmillos y con espuma goteando desde sus bocas. Parecían estar a punto de atacar.

Hé!, pouvez-vous gérer cela?— preguntó con indiferencia y sin levantar mucho la voz, esperando no llamar la atención de los agresores. Tampoco era explícitamente su asunto ni mucho menos, pero preguntar no haría daño.

Spoiler:
askjdhaskjdhkasj Cuando lo publiqué firefox me falló y perdí la última parte *llora a mares* creo que era así como lo había hecho `v´!! btw, Guy preguntó "Hey, puedes manejar esto?"

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Re: Chiens sauvages putain [Priv. Christophe]

Mensaje por Christophe DeLorne el Miér Ago 20, 2014 9:29 pm

Hacía unos tres días que había conseguido arreglar totalmente unas gafas infrarrojas que algún imbécil había tirado el mes anterior después de destrozar aquel hermoso aparato. Por suerte fueron a parar a sus manos y con unas cuantas piezas que tenía por su casa y que compró en la tienda de bricolaje, pues debía admitir que estaba demasiado perezoso para buscarlas en la chatarrería, no tardaron en estar como nuevas y listas para usar.

Por eso aprovechó que aquel fin de semana tocaba realizar las "pruebas de supervivencia" para ponerlas en uso. Ya llevaba bastante tiempo viviendo en aquel puñetero pueblo infestado de seres molesto, pero el cual para su sorpresa estaba bastante bien para los entrenamientos y pruebas de supervivencia. Sin decir nada a su madre, como solía hacer siempre, fue directo a la iglesia. No para meterse en esta, evidentemente, ya que antes preferiría que le arrancaran las piernas, si no por que detrás de un camino que había esta se podía llegar fácilmente a un estanque y encontrar un lugar con agua era indispensable para sobrevivir. 

Montó su "zona segura", en la copa de un árbol, durmiendo la primera noche atado a una de las grandes ramas mientras su pala y su mochila colgaban de otras más pequeñas. Durante la noche anterior se sorprendió de lo bien que funcionaban aquellas gafas de visión nocturna, no pudiendo evitar que su ego creciera un poco sin tener que preocuparse de que un rubio petulante estuviera su lado muerto de celos y diciendo a saber que tonterías para parecer el ser más inteligente sobre la faz de la tierra. 

El caso es que todo trascurría perfectamente hasta que llegó el domingo, cuando después de ir a recolectar alimento volvía al árbol para encontrarse a un grupo de chuchos salvajes por a unos cincuenta metros de distancia. Se quedó en blanco durante unos segundos, presa del pánico, lo cual resultó suficiente tiempo como para aquellos sucios y rastreros animales lo rodearan... Seguramente esto era culpa del desgraciado de Dios, que no tenia nada mejor que hacer que darle un rato por culo el muy imbécil.

¡Merde chien! 

Una de los malditos chuchos intentó atacarle y robarle su comida, pero reaccionó lo suficientemente rápido como patear al animal y mandarle rodando mientras este se quejaba penosamente. Desgraciadamente esto pareció enfurecerles más y sin dejar de rodearlo se fueron acercando a él, ladrando y gruñendo como las bestias que eran mientras a alguno que otro una desagradable espuma les caía de la boca.

!¿Et ne vous souciez-vous?!

Habría mandado a aquel castaño melenudo a la mierda si no fuera porque otro de los jodidos chuchos se le abalanzó encima, llevándose un palazo como respuesta de Christophe. Así continuó, utilizando su fiel pala como arma y escudo hasta que una brecha se abrió y salió corriendo a través de esta, cogiendo al desconocido con violencia de su muñeca para llevarlo con él. No se trataba de un acto de buena voluntad, simplemente estaba seguro que si lo dejaba solo terminaría siendo devorado por aquellas vestías y una vez se acostumbraran al sabor de la carne humana.... No quería ni pensarlo. Cuando era evidente que ningún animal salvaje les seguía paró en seco, utilizando su fuerza para empujar al chico con fuerza contra un árbol, haciendo que su espalda chocara con más violencia de la necesaria contra el tronco.

¡¿Por que cojones no te fuiste?! ¡¿ Sabes el lastre que me has supuesto?!
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Re: Chiens sauvages putain [Priv. Christophe]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 27, 2014 6:48 pm

Todo sucedió tan rápido que el castaño apenas tuvo tiempo para reaccionar ante el ataque canino, apartándose hacia un lado al momento que el metal de aquella pala golpeó al animal dejándolo inconsciente en el suelo, ni siquiera tuvo la oportunidad para correr ni decir nada más, en cuestión de segundos su muñeca fue tomada con fuerza por la mano ajena antes de empezar la carrera entre los árboles del lugar, haciendo que Guy trastabillase intentando en lo posible no tropezar con las raíces y ramas arraigadas por todo el suelo. Ya al detenerse lo siguiente que notó fue un terrible dolor recorriéndole toda la espalda al golpear esta contra la corteza irregular del árbol.

Tsk!— cerrando los ojos con fuerza y agarrándose uno de los hombros deseó tener la opción de simplemente haber ignorado el ataque desde el principio o al menos poner en mudo al otro, tampoco había razón para actuar con tal violencia... pero eso no significaba que él no actuaría de la misma manera.

¿¡Cuál es tu maldito problema!?— a pesar de tener la voz ronca por el dolor la alzó, avanzando hacia el ajeno y empujándole con fuerza al golpear ambas palmas contra su pecho. —¡Estaba a punto de irme cuanto TÚ me tomaste por la muñeca!— ¿Por qué le estaba explicando? Tranquilamente podía haberse ido del lugar y olvidar todo aquello, pero estaba cegado por la molestia, dispuesto a impedir que cualquiera le viese como alguien con quien podrían hacer lo que les diese la gana.

Era evidente que el más alto era francés, así que todo lo que Guy-manuel decía lo hacía en ese idioma, evitándose así el quedarse sin palabras al contraatacar como podría suceder en el Inglés... sí que detestaba ese idioma. Dándose un respiro y retrocediendo un par de pasos en señal de querer evitar un enfrentamiento se acomodó el cabello detrás de la oreja, sacando luego de su bolsillo la cajetilla para llevarse y cigarrillo a la boca y encenderlo, dándole una profunda y lenta calada antes de volver a vociferar.

... Gracias— Simple y seco. Por más que lo odiase el desconocido le había salvado del perro salvaje, así que por mera educación debía agradecerle al menos. El silencio volvió a reinar por parte del castaño, quien parecía más interesado en el cigarro o en la poca nieve que cubría y humedecía pequeñas zonas en la tierra, hasta que al sentirse más calmado regresó la vista al otro, haciendo contacto visual tan sólo por unos segundos.

Y perdón si te traje problemas, no fue mi intención— su ceño fruncido y poco interés en las palabras quizás no coincidía con lo que decía, pero estaba siendo lo más sincero posible. —¿Te ayudo en algo o desaparezco?— dispuesto a ayudarlo estaba, si él causaba algo entonces por lo menos tendría que hacerse responsable. Sin embargo, ganas no le faltaban de recibir como respuesta la segunda opción.

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Re: Chiens sauvages putain [Priv. Christophe]

Mensaje por Christophe DeLorne el Miér Sep 24, 2014 4:12 pm

Se revolvió el pelo con algo de nerviosismo en vanos intentos por relajarse después de lo ocurrido, ya que no solo le había tenido que atacar una manada de chuchos salvajes, no... Ahora tenía que hacerse cargo de aquel lastre de pelo largo que en lugar de cerrar la boca se atrevía a quejarse. Lo cual solo despertaba las ganas de Christophe de volverlo a lanzar contra el árbol esta vez con la fuerza suficiente como para que se desmayara y se quedara callado.

Aprovechó que fue el mismo chico quien se acercó a él para golpearle en el pecho para cogerle de las muñecas y tirarle al suelo, quedando encima de este con una expresión de pocos amigos. Miró a los alrededores sin soltar las muñecas del muchacho, apretándolas con más fuerza de la necesaria al ver que por suerte sus jodidos gritos no habían llamado la atención de ningún animal salvaje.

Mi jodido problema es que no dejas de gritar como una puta nenaza. Así que deja de gritar o llamarás la atención de algún bicho... Si es que no te parto la cara antes por tocarme los cojones demasiado.

Soltó las muñecas del castaño y se levantó del suelo, pasándose las manos por las rodillas para quitar el exceso de polvo. Rebuscó entre los bolsillos del pantalón hasta sacar una cajetilla de tabaco, no tardando en sacar un cigarrillo para empezar a fumar y así conseguir relajarse aunque fuera un poco. Miró al castaño levantarse y aunque el cigarrillo todavía estaba haciendo su efecto todavía estaba notablemente molesto.

Por favor... Si no te hubiera arrastrado ya estarías muerto, eres más lento que una jirafa con tres piernas rotas.

Y era cierto, no sabía si en terreno llano aquel chico sería rápido o mínimamente decente, pero mientras corría y le arrastraba como si de una especie de ancla se tratara pudo notar como este tropezaba. Aunque por suerte del pelilargo Christophe podía hablar con él en francés, lo cual era de agradecer ya que no tendría que estar cada dos por tres traduciendo alguna que otra palabra que se le escapara en dicho idioma o soportando la risa de retrasados que hacían algunos al escucharle hablar con aquel marcado acento. Miró como el otro se ponía a fumar y se quedaba callado y en silencio, mirando la nada, lo cual decidió imitar sentándose en el suelo, apoyando la espalda en el tronco del árbol contra el cual había lanzado a su acompañante instantes antes.

Pudo escuchar perfectamente las palabras de agradecimiento del más bajo, pero no se tomó las molestias de responder. Miró un poco al chico y apreció lo silencioso que era, lo cual debía admitir que le gustaba bastante... Consiguiendo en pocos minutos caerle mejor que muchos de sus compañeros de clase, pasándosele la idea de que tal vez podría ser una de aquellas personas que su presencia no le resulta del todo molesta. Con las nuevas palabras del castaño, que por fin se dignaba a hablar otra vez, sentía que el pequeño pensamiento de antes se volvía contra él y le daba un puñetazo en toda la cara, haciendo mirar a Christophe a aquel chico con cara de muy pocos amigos.

Eres idiota? Que te disculpes por ser un lastre lo entiendo, que ofrezcas ayuda todavía... Pero irte? Es que no te das cuenta que eres como un regalo para cualquier bicho de aquí? No vas armado, eres torpe y estoy seguro de que no sabes ningún tipo de lucha... No, tú te quedas conmigo hasta que te lo diga. Lo último que quiero es que algún bicho te devore y se acostumbre al sabor de la carne humana.

Vale, si, tal vez era exagerar un poco, pero lo último que quería era que aquel chico muriera atacado por un animal y que por algún motivo desconocido el se sintiera mínimamente culpable, lo cual solía ocurrir y le hacía sentir como una mierda terriblemente imbécil... Sobretodo lo segundo. Por no decir que un hombre tenía que conocer los peligros de su enemigo y si ya sabía los problemas que daba que un chucho domestico atacara a una persona no quería ni imaginarse lo que ocurriría con aquellas bestias que segundos antes le habían atacado.... No, no quería ni imaginarlo.

En media hora saldremos de aquí y dejaré en la entrada de Stark´s Pond, desde ahí hasta un crío podría llegar a su casa.

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Christophe DeLorne

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Re: Chiens sauvages putain [Priv. Christophe]

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