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A mitad del otoño empiezan las primeras nieves. Como siempre South Park se viste de blanco y los habitantes sacan abrigos, gorros y guantes, pero sobre todo las palas para despejar sus entradas. Pero la gente de este pequeño pueblo de montaña está demasiado acostumbrada al frío y nadie les impide seguir con sus vida cotidiana.
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Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

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Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

Mensaje por Wendy Testaburger el Lun Oct 13, 2014 2:15 am

¿Qué podía decir? Era suficiente de tanta tensión. Mi relación con Stan debía solucionarse de una vez por todas, estaba cansada de vivir en un vaivén de emociones, que si andábamos, que si no, que luego sí, ¡ya basta! Era molesto. Yo lo quería, de verdad que sí. Pero a veces de verdad que me desesperaba su forma de ser. Pero, repito, lo quería demasiado, así que le iba a dar una nueva oportunidad, la última (*thunder noises(?)*).

El viernes anterior decidí tomar la iniciativa, porque estaba completamente segura que si lo dejaba a él tomarla jamás lo haría, por pena, por orgullo, no lo sé. Por lo que lo llamé saliendo de la escuela.

“¡Stan! Espera, quiero hablar contigo. ¿Tienes libre este sábado? Necesitamos hablar”

Fue lo único que le dije, y a pesar de que respondió afirmativamente a vernos en la cafetería de Tweek, en mi interior temía que no se presentara. Quería que me viera más bonita de lo que era, así que le pedí ayuda a Bebe para que me arreglara. No era una cita… pero quisiera que lo fuera y si tenía suerte tal vez iba a terminar siéndolo. Y bueno… Wendy Testaburger siempre tiene suerte(?). Bebe me pidió que dejara esa marca de inseguridad ¡y tenía razón! Yo no era una persona insegura, pero Stan Marsh era la única persona que me podía hacer sentir así… insegura. Y eso sólo lo sabíamos Bebe y yo, nadie más.

Puesto que soy detallista y me gusta hacerme notar le llevé un presente, algo sencillo, pero que se notara que le tomaba importancia. Una linda taza color azul que cuando le ponían agua caliente cambiaba de color a rojo. Era un pequeño detalle, pero estaba segura que le iba a gustar.

Afortunadamente Tweek no trabajaba ese día, no quería que los rumores sonaran por toda la jodida prepa, no quería decirle chismoso a Tweek, pero sus sobresaltos nerviosos podrían hacerle hablar de más sobre asuntos que no le incumbían. ¡Y vaya que a los habitantes de South Park les encantaba eso! Meterse en cosas que no les incumbían.

Hola Stan, siéntate por favor- le saludé de una manera más fría de la que en realidad quería, no podía evitarlo, mi orgullo era como, sino es que más grande, el de él- ¿Cómo y con qué quieres tu café?
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Re: Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

Mensaje por Stanley R. Marsh el Mar Oct 14, 2014 3:56 am

La verdad era que lo estaba viviendo desde un diferente punto de vista, ¿sería eso a lo que llaman madurar? Lo pasó una vez y terminó reaprendiendo la manera de disfrutar las cosas sin aburrirse. Porque todo en éste maldito mundo llegaba a ser fastidioso.  Había pasado ya la semana y Stan continuaba sintiendo un vacío dentro, una clase de hueco que comenzaba a hacerse más profundo. Tan lleno de dudas, lleno de complicaciones que no tenían razón de ser.

Se había prometido a sí mismo que no volvería a sentir pena consigo mismo. Habían peleado por su escasa firmeza, Wendy quería que fuese más duro y Stan no podía serlo. No podía obligarse a ser algo que no le nacía ser, pero también sabía que las cosas a la larga debían cambiar. Ser como siempre debieron ser. Por lo que no esperaba que Wendy lo encarara a la salida, ordenándole, como siempre, que tenían que verse para hablar. ¡Cómo no!

…vale — Respondió a penas, seguro que ni lo había escuchado.

La vio partir con esa seguridad que le caracterizaba. Ahora él era quien se preguntaba por qué rayos Wendy había aceptado salir con él. Restregó la diestra sobre su rostro tratando de encontrarle sentido. No lo halló.

Llegar a sábado se le hizo eterno. Sentía como si los días fueran el mismo una y otra vez y sólo habían pasado veinticuatro horas.  Se despertó con el estómago revuelto, sentía como burbujeaban todos los líquidos y probablemente echaría lo poco que había cenado. Al recordar que día de la semana era derrapó hasta el baño, encerrándose y así evitar que Randy le ganara. Y es que se había vuelto un ritual en su casa, si no era su hermana era su padre, ¿dónde podrían creer semejante cosa? Se dio una ducha con agua fría, la caliente le ponía tenso por una razón que no lograba entender aún.

Luego de salir y secarse bien el cabello comenzó el lío. ¿Qué debería ponerse? No era una cita, pero podría serlo. Si iba con la ropa que siempre usaba la intención perdería poder, y si se arreglaba sería too much. Se dejó caer de panza sobre su cama mientras el reloj continuaba caminando. ¿Y si mostraba un poco de coraje y no se presentaba? ¡No, joder! Él quería estar con Wendy, tenía que recuperarla.

Decidido se levantó, vistió con la ropa más nueva que tenía e incluso cepilló un poco su cabello antes de colocarse su gorro azul. Miró su reflejo una vez en el espejo del pasillo y salió volando a la cafetería. Iba tarde, ¡demonios! No era mucho pero había preferido llegar antes que ella. ¿Y si compraba un regalo? Eso no sería demasiado, ¿no? Pero no tenía mucho tiempo; frenó una esquina antes de llegar al lugar acordado y miró a los lados. ¿Qué debería comprarle? ¿Alguna joya? No, no tenía mucho dinero. ¿Peluche? No, no había nada cerca…

Hey, hey — Corrió hasta una pequeña niña que llevaba casualmente diversidad en flores — Véndeme una, por favor — Pidió algo ansioso, comenzó a mover los pies a prisa para que notara lo retrasado que iba. Quizá sintió algo de pena por él y le obsequió la rosa. ¡Ahora eso no era un regalo! — …¡Agh, carajo! — Se frotó el puente de la nariz y salió disparado de nuevo. Le quedaba poco tiempo, desaceleró cuando estaba casi en la puerta, acomodó su chaqueta y entró como si su corazón no estuviese recuperándose.

Estaba bellísima. Stan no podía creerse la manera en la que se veía. Sus labios brillaban como nunca, sus pestañas se veían más largas y preciosas de lo que normalmente eran. Se acercó algo inseguro hasta sentarse frente a ella, miró de reojo porque le era imposible mantener contacto visual con aquella chica tan imponente. Su cabello caía en sus hombros suavemente, y Marsh no podía sentirse más enamorado. Acarició su estómago para controlarlo, había sido buena idea no comer algo antes de salir o seguro arruinaría el esfuerzo de Wendy por verse tan hermosa.

S…solo estará bien — Pidió. Colocó su espalda completamente sobre el respaldo y al final logró erguir un poco más su postura. — Traje algo para ti — Ofreció el clavel rojo a la chica mientras esperaba que les llevaran el pedido — Te ves…bastante bien — Un piropo sencillo debía bastar para romper la tensión que comenzaba a crecer entre ambos. Ésta vez lo haría bien, hablaría con ella aunque fuera su temor más grande. Hablar, sí, estaba decidido.
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Stanley R. Marsh

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Re: Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

Mensaje por Wendy Testaburger el Jue Oct 16, 2014 12:17 am

S…solo estará bien

Se oía algo agitado. ¿Acaso se había agitado? Lo miré para analizarlo mejor, y era obvio que había corrido, pero qué importaba, se veía muy guapo. De seguro el tiempo había volado para él y cuando apenas se dio cuenta, ya iba muy tarde. Eso era tierno, me gustaba cuando se preocupaba, porque eso significaba que le importaba.

Traje algo para ti. Te ves…bastante bien

Ese chico era extraordinario, un clavel rojo, significaba amor. Aunque claro, estaba totalmente segura que no lo había comprado porque supiera el significado, es más, de seguro lo había comprado en la primera florería que encontró(?). Pero eso no era lo importante, porque allí estaba el detalle, él siempre era así, detallista, aunque fuera un dulce, pero siempre me traía algo. Me encantaba eso de él y no porque fuera una chica materialista sino porque, lo repito, significaba que le importaba.

-Muchas gracias Stan- respondí con una gran sonrisa mientras tomaba el clavel, tenía un color muy intenso y hermoso- Yo… yo también te traje algo- respondí con un ligero rubor en mis mejillas. Saqué de mi bolsa la caja forrada y con un pequeño moño que contenía el presente- Espero que te guste -le sonreí y le entregué la cajita.

Me quedé viéndole durante unos minutos, por más tiempo de lo que en realidad hubiese querido y cuando me di cuenta de ello aparté mi vista rápidamente, ruborizada.

-Yo… eh...- ¿Qué estaba haciendo? ¿Titubeando? ¡No! Debía recobrar la compostura, así que lo hice- Te pedí venir a este lugar para hablar- ahora sí, era la Wendy de siempre- . Stan, tú y yo hemos estado en esta relación sentimental durante mucho tiempo, desde que éramos tan solo unos niños. Y tal parece que ni tu ni yo hemos madurado- admitir eso me costó mucho trabajo, pero tenía que decirlo--. No podemos seguir en esta situación, Stan, me harté. Quiero algo seguro, lo que sea, pero seguro.

En eso llegó la señorita que traía nuestro café, interrumpiéndonos. Le saludé con la mano, agradeciéndole su servicio. Cuando se fue, recuperé mi compostura seria.

-Prosigo. Quiero algo seguro, ya sea ser pareja o no, pero que sea algo permanente. Nos vemos muy tontos en este juego de volver y regresar que no nos está haciendo nada bien. Nada bien…- suspiré- Así que… Stan, sé que tú quieres volver y te seré sincera, yo igual quiero volver. Pero para hacerlo debemos de poner en claro que es lo que estamos dispuestos a dar, porque si no lo hacemos, simplemente volveremos a romper a la semana. Y créeme, si en esta oportunidad nosotros simplemente no congeniamos… será la última- dije con voz firme.

Me quedé callada unos segundos, para darle una probada a mi café, estaba amargo y caliente, como me gustaba. Lo miraba con ojos llenos de seguridad con la esperanza de que así él se contagiar y agarrara el valor para decir lo correcto.

-Te quiero, Stan. Pero somos demasiado diferentes…- dije en un susurro- es por eso que quiero que ambos escojamos lo mejor para ambos…
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Re: Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

Mensaje por Stanley R. Marsh el Dom Oct 26, 2014 6:09 am

¡Qué pánico! Tener que entablar una conversación con Wendy le daba cierto terror, y es que ella tendía a llevar el control sobre la plática. Siempre había sido así. No era que Stan no tuviera fuerza de voluntad, sino que cuando llegaban a chocar era cuando terminaba todo, absolutamente todo. Wendy era guerrera, defendía su punto y con justa razón, Stan, por su lado, solamente trataba de estar bien y evitar ese tipo de cosas.

Una oportunidad, una más, la última. ¡Por favor! Prometería que haría las cosas mejor, estaría dispuesto a ser mejor chico, estar a la altura de las circunstancias. Ya no tenía diez años, su visión del mundo había cambiado, por lo menos parcialmente. Estaba preocupándose por estar dando una mejor impresión de su persona, quería creer que lo estaba haciendo bien. Seguro, ¿no? Porque sino la chica ya se habría ido, o es más, ni siquiera estarían teniendo esa charla.

Asombrado tomó la pequeña caja que le traía, no pudo ocultar la sonrisa de su rostro. ¡Hasta la mirada le había cambiado! Se preguntó si estaría bien que la abriera en ese momento, podría esperar pero si esperaba seguramente aquello le traería algún recuerdo nostálgico. Dependería lo que hablasen eso le recordaría la última vez que trataron de arreglar su deteriorada relación. Se puso serio, hizo a un lado la caja y prestó toda su atención en Wendy. Si lo iban a arreglar lo harían bien; no habrían distracciones, no habría nada que les impidiera hablar con la verdad. No dijo nada ante la vacilación de su, ahora, ex novia, seguramente estaba tratando de hilar sus palabras.  

Estoy consciente de eso — Tenía que ponerse firme, mostrar que no dejaría que su personalidad lo llevara a las sombras. Él quería demostrarle el por qué debería continuar con él, que todos los sentimientos acumulados durante esos años de inestabilidad los podrían llevar a, ¡oh sorpresa!, una estabilidad. Curioso. — Quiero que sepas que también lo he estado pensando… — Retiró los brazos cuando colocaron su taza, se quedó callado. Había dejado ya que muchas personas mancillaran su relación con Testaburger. Todo había sido su culpa, claro, y la cobardía que sentía por no ser él quien tuviera que enfrentarse a ella. Su relación siempre habría triangulado, entre sus propios amigos, amigas de ella, conocidos…En fin, todos siempre estaban enterados de lo que sucedía entre ambos. — Wendy… — Cuando terminó de hablar se animó a dar su punto de vista, quería escuchar lo que ella había estado pensando durante ese tiempo que han estado separados. Como supuso, si no llegaban a una solución todo estaría finiquitado. Aniquilarían esos recuerdos forjados desde pequeños.

Esa última frase lo descolocó. En aquellas palabras le había resumido todo. Volvió a sentir como sus pies luchaban por mantenerse ahí cuando su cabeza le exigía huir. La miró con sus iris profundas, queriendo esclarecerse él mismo. Darle una respuesta clara, certeza, que satisficiera a ambos. El gorgoteo en su estómago era más fuerte.

Si nos vamos a dar una oportunidad… — No pasó inadvertida mirada cargada de decisión de la chica — …la última oportunidad, — corrigió — Quizá lo que deberíamos hacer es recomenzar — Estiró su mano y sujetó entre las suyas la diestra de Wendy — Somos distintos ahora, vamos a conocernos de nuevo. Que te enamores de lo que soy, desechar el pasado e intentarlo como las personas nuevas que somos — Ahí estaba de nuevo, en su boca del estómago sentía como en cualquier momento terminaría vomitándolo todo. Mordió su labio inferior. — ¿Qué dices? ¿Nos volvemos a conocer? — Acarició el dorso de su mano con su pulgar, formó pequeños círculos que sólo le hacían desear volver a besarla, abrazarla…Sí, definitivamente no quería perderla.
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Re: Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

Mensaje por Wendy Testaburger el Vie Nov 21, 2014 9:09 pm

Me sorprendió que dejara la caja a un lado, eso significaba que su intención era seria, perfecto. Mientras más serio fuera, mejor. Me alegraba que al fin la edad hiciera efecto en él; se veía más maduro, más decidido, como siempre espere que fuera cuando se convirtiera en un adulto.

Si nos vamos a dar una oportunidad… la última oportunidad, quizá lo que deberíamos hacer es recomenzar

-Me parece… ¿eh?

¿Me había tomado la mano? Sí, lo había hecho. No era la primera vez que lo hacía, entonces ¿por qué me puse tan nerviosa? No pude evitar ponerme tensa con su rose.

Somos distintos ahora, vamos a conocernos de nuevo. Que te enamores de lo que soy, desechar el pasado e intentarlo como las personas nuevas que somos ¿Qué dices? ¿Nos volvemos a conocer?

De verdad que era distinto. Sus ojos celestes brillaban con tan intensidad, con tal decisión, que por un segundo llegué a pensar que era mi mirada la que estaba en ese rostro varonil. Definitivamente quería volverlo a conocer desde cero.

Me parece excelente tu propuesta, Stan- sonreí tímidamente y correspondí el apretón, ordenándole a mi organismo que no se pusiera nervios, pues no había nada que temer-. Volvernos a conocer. Bien, yo empiezo: me llamo Wendy Testaburguer, tengo 17 años de edad y voy en tu salón de clases- bromeé-. Planeo ser presidenta del consejo estudiantil y cuando yo planeo algo se cumple siempre- Le di un sorbo a mi café, me sentía más relajada, la compañía de Stan me hacía  actuar con mayor confianza-Mi mejor amiga se llama Bebe, es rubia y muy hermosa. Por cierto, sigue interesada en tu mejor amigo, Kyle, el judío pelirrojo. Oh, sí, Stanley Marsh, te he estado observando(?), incluso podría decir que te conozco desde hace tiempo.

Reí un poco, no podía creer que hace apenas unos minutos estaba hablando de “una última oportunidad” y ahora estaba bromeando. Ni siquiera sabía en qué pensar, bueno, tal vez esa era la razón por la cual cada vez que intentábamos volver nuestra relación fracasaba: porque siempre lo pensábamos mucho. Qué decir, qué hacer, ¡qué demostrar! Y esa era la clave, no demostrar nada. Dejar que todo tomara un curso natural, porque si de verdad estábamos destinados el uno al otro lo único que necesitaríamos es dar un pequeño empujón y ya, sin forzar las cosas. Definitivamente iba a tomar esa nueva técnica, dejar de estresarme porque mi relación con Stan fuera imperfecta, ¿y qué? ¡Todas las relaciones son imperfectas! Y eso las hace hermosas, especiales y emocionantes. A partir de ese momento buscaría esa hermosura en mi relación con él.

-Oh, también soy líder en el equipo de porristas, soy voluntaria en algunos clubes, pero mi favorito es el de lectura, y soy marxista(?). Me puedes llamar Wendy o… Wendy, porque por el momento no se me ocurre un sobrenombre adecuado. Anda, háblame de ti- le guiñé el ojo, invitándolo a que me siguiera el juego de las presentaciones.
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Re: Recordemos viejos tiempos (priv. Stan)

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